De Mí, Para Todas.
Hoy les escribo para recordarles su misión en la tierra, para decirles que si están viviendo una vida que no quieren vivir, es hora de desplegar las alas.
Hoy es el día de la mujer, y aunque debo admitirles que no es uno de mis días favoritos, debo aprovechar que las personas se sienten sensibles a leer cosas como estas para "sermonear" al que me lea.
Para ninguno de nosotros es un misterio la razón por la cual se celebra este día (Una de las tantas razones por las que no me agrada) pero aún así, muchos olvidamos el fin último, Hoy no debería ser un día de celebración, hoy debería ser un día de homenaje a todas esas mujeres que murieron luchando por sus ideales, por lo que creían justo y necesario, porque estaban inconformes con la realidad en la que vivían y decidieron hacer algo para cambiarla.
El día de la mujer no debería ser un pretexto consumista para ir a comprar chocolates y flores o para ir a arreglar los diez mil desplantes que le haz hecho a tu mamá, mejor amiga, esposa o novia... Hoy debería ser un día de reflexión y no de olvido.
Les escribo "De Mí, Para Todas" porque sé que muchas lo piensan a diario, porque les duele la desigualdad de género que existe en el mundo.
Y quiero que sepan que por mundo no me refiero solo a oriente, porque aquí en nuestro pedacito de tierra las mujeres también nos vemos subyugadas por el machismo, el dolor y el olvido. Aquí también vemos matrimonios rotos, maltratos y homicidios porque la mujer "No realizó su papel" y no quiso tener sexo después de 24 horas de trabajo; porque no quiso cocinar, porque NO quiso hacer lo que la sociedad le decía que debía hacer. En nuestro lado del mundo también vemos todavía cosas ridículas como el incremento en el salario de los hombres por su sexo y la discriminación de la mujer porque "es inferior". Otra razón más que comprueba que la hecatombe de hace tantos años no les bastó para replantear ese pensamiento misógino acerca de que "el hombre es el que tiene siempre el poder" y nosotras debemos someternos a sus leyes.
Así que ¡NO SE QUEDEN CALLADAS! díganle al mundo lo que tanto les incomoda, repróchenle su horrible actitud de superioridad y maltrato de los otros 364 días. No se hagan las de la vista gorda. Quéjense del morbo en las calles, de la inseguridad que sienten al salir solas, del miedo al fracaso, del dolor de la traición. Sonrían y canten victoria cuando el mundo esté a sus pies, no antes. No cuando el patán que las golpea y las daña psicológicamente les regala una rosa para enmendar lo ocurrido. No cuando siguen siendo acosadas en la calle. No cuando las utilizan y pasan por encima de ustedes porque "Son muy buenas personas" No cuando la menstruación sigue siendo un tabú y es vista como algo impuro.
Es así de simple: Si alguien no es capaz de ver más allá de lo superfluo y de lo físico, y las sigue viendo como un mero objeto sexual, no sirve. Porque si no las va a hacer crecer y les va a cortar las alas, suéltenlo.
Vuélvanse las heroínas de su propia vida, no esperen a que lleguen a rescatarlas. Salgan hermosas de sus casas, pero por ustedes. Sean egoístas por una noche. Dejen que el mundo sepa lo grandes y valiosas que son, pero no solo hoy, sino LOS OTROS 364 DÍAS QUE TIENE EL AÑO. Porque ser mujer no es una cosa de 24 horas, es algo para toda la vida y es genial. Ser mujer es sinónimo de vida y de cariño, de maternidad y de compasión. No de sumisión, miedo y conformismo.
Así que hoy no le pidan rosas y corazones a quienes las rodean, pídanles que las vean y valoren por quienes son en realidad, porque son inteligentes y sus ideas cuentan, porque pueden ayudar a cambiar al mundo, porque sin ustedes la vida no sería igual. No porque hoy se está celebrando su condición sexual gracias a una tragedia. Hoy es un día para sentirse inconformes y decirle a gritos al mundo que apreciar y amar a la mujer no es cosa de un día, sino de siempre. Porque ese cuento de que salimos de una costilla, ya no se lo cree nadie, y porque sabemos que por más daño que nos hagan, siempre seremos fuertes y nos repararemos, perdonaremos pero no olvidaremos.
Feliz día a todas, pero no por hoy, sino por siempre.
Catalina Bohórquez Restrepo.